Una boda a orillas del Mediterráneo

Uno de los lugares más románticos para casarse es sin duda, la playa y especialmente en la orilla del Mediterráneo. Que mejor escenario para un día tan especial que las playas de Sanlucar de Barrameda en Cádiz, con la arena de la playa, la brisa del mar y como música de fondo, el sonido de las olas rompiendo… os cautivará..


Rocío, escogió un traje de novia maravilloso, de inspiración ibicenca, elaborado todo con encaje chantilly. Un tejido muy romántico que encaja perfectamente con el lugar donde iba a tener lugar la ceremonia.

El vestido en apariencia sencillo pero sublime en elaboración, además le sentaba como un guante. El diseño por el que se decantó Roció era de talle bajo cuya falda poseía un volumen moderado, de donde salía una pequeña cola perfecto para una boda en la playa.

En la espalda, todo el protagonismo se lo llevó un gran escote cuadrado en la espada que enmarcaba la melena de Rocío, una melena suelta pero trabajada, de este modo se mantuvo perfecta durante todas las horas que duró la celebración.

Para su día más especial, no descuido ningún detalle,al tratarse de una boda sobre la arena la mejor opción es ir descalzos, por ello, la novia ideó este bordado de cristales y perlas para adornar sus pies. Nos ha fascinado el cuidado que ha puesto en cada detalle de su look.

En la parte delantera del vestido, Rocío le dio un toque muy andaluz introduciéndole unos flecos en los costados del cuerpo. Al ser éstos en un tono más subido y estar colocados únicamente en los laterales, producían un efecto óptico que remarcaba, aún si cabe su espléndida figura. Ideal!!

Escote en V al igual que el corte del talle balo haciendo la forma de diferentes picos, todo estaba pensado al milímetro no dejó nada al azar, al igual que el adorno de Rocío para el pelo dos mariposas de nácar al igual que sus pendientes.

Aquí os mostramos la fotografía del anillo de pedida, tanto la fotografía como el anillo son espectaculares, qué belleza!

El novio, muy elegante, siguiendo el estilo ibicenco, no defraudó con este traje beige y camisa de lino que le aportaba ese halo de originalidad. Una pareja ideal.

En cuanto a la decoración de la ceremonia, se optó por un estilo muy sencillo, porque muy pocos adornos son necesarios cuando hay un marco de fondo tan impresionante como es el mar. Para las fundas de las sillas blancas y adornadas cada una de ellas con ramilletes de paniculata, que posee el mismo tono que el resto de la decoración.

Se colocó una carpa blanca para evitar los posibles contratiempos que las condiciones meteorológicas podían causar. Creó un ambiente cálido y lleno de sentimientos donde las emociones de todos los invitados se encontraban a flor de piel.

Sus invitaron vistieron todos de blanco, creando una imagen espectacular cuando todos salieron a aplaudir a los recién casados, que no podían derrochar mayor felicidad en este entorno tan mágico.

El aperitivo también se celebró en el exterior aprovechando el día tan espléndido que les hizo.

Felicidades por esta sensacional boda, donde la sencillez y la belleza del mar han sido los protagonistas de una boda muy romántica, llena de sentimientos.

Enhorabuena!!!

Fotografías realizadas por Joseba Sandoval 

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